martes, 4 de diciembre de 2012


SABOYÁ UN LUCERITO EN LA OSCURIDAD…

La de fiestas y verbenas 
Escuelas convertidas en centros culturales
El auge de la fiesta popular.
La de gallos finos
Un plumaje verde blanco y rojo.

La del tejo y el volador
El Resguardo de lucha
Escobal Alto de la beligerancia
Carretonal del andamiaje campesino
toro bravo de la montaña
estrellado cielo de mechas y acero
despertar solitario del jornal.

El café madrugador del continente
frío hambriento del corazón indómito
La pena abierta del alba
semilla del dolor y la indignación
La de niños sin más oportunidad que un machete y azadón
de la instrucción multigrado por deserción
del perro rabioso de pelo dorado
de rostros quemados por la brisa.

Del aguardiente líder y cerveza como ríos
La del arrojo ardiente del pasto sublevando
del Bajo Escobal y banda fiesta
De carranga y juros de patria
longaniza, rellena, criolla y gallina.

La de la mujer de falda larga y carrusel de Elvita
La del monte espeso y esperma derramada
de cruz de camino y el papayo.

De cartelitos y muros indignados tras el andar de los hombres
sonrisas verdaderas y dientes amarillos
De un loco y sus amigos
De resistencia civil y política difusa
e canchas minadas de sueños
ruana, bota macha y bordón
De mitos y leyendas inconclusas
De currucos y gavilanes hambrientos de justicia tras la luna.

De pupitres en potreros y Un arrayan
de la edad de la Primera independencia de Nuestra América
gritos en las sementeras
Olor a leña y tizne de hollín
Sombreros y gorras cubriendo cuerpos helados
Donde del tiempo no corre y la yegua colorada camina
En donde Antonio Aguilar canta corridos de resistencia en las ranchas
No suena bien un trombón pero si una guacharaca.

De escopetas y fisto de babaguyes
tierra fértil y ansiada por el oligarca
mirlas cincuenteras y turpiales vino tinto
De escritos ancestrales y espíritus irremovibles como sus rocas…
Saboya de piedra pintada por el diablo
De pictogramas indígenas
De leyendas que viven en la historia sobre gigantes de piedra
De las cuevas del Cacique
peñas gigantes e instrumentos ancestrales revividos.

Donde el cusumbo vive oculto tras sus ojos
Del fogón ardiente y el grano tierno
De extensos maizales como trincheras
De casas de adobe y teja de barro
El pueblo perdido por la lucha entre el desarrollo y la memoria histórica
Donde el reloj anda por leguas de tierra y el camino es ancho.

Donde los perros ladran al avanzar por la trocha abierta
Y las madres tienen más años que la tierra
Saboya la senda abierta de la patria campesina en América.
Aquí pertenezco y que aquí me entierren como al noble Carlos Peña.

Dedicado a Saboyá (Boyacá) ... R.R.(APL)


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